sábado, 27 de septiembre de 2008

RELATO DE UN SUEÑO

En la mañana de junio, consternado se encontraba mi corazón.
Decidí escribir una carta. Ésta, la escribí con lápiz negro, sobre una hoja con renglones azules. Una vez terminada y quedar prodigiosamente, procedí a colocarla en un sobre y con nostalgia lo cerré.
Después, con mis manos hice una montaña de cenizas, y en su base formé un orificio que allí mismo vertí agua mineral. Sobre todo esto, con ambas manos deposité mi carta, y a modo de reverencia, miré al cielo.
Mi rito haría que todo lo que expresé en palabras llegara hasta Dios.
Lo pude hacer, mis sueños me lo confirmaron y la realidad me lo mostró…

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