sábado, 27 de septiembre de 2008

VERDAD

A ti te escribo. Palabra
dura, fría y al mismo
tiempo tan tierna, tan cálida.

Pues no puedo ni debo
ignorarte, tampoco
sobreestimarte.

Sé que es bueno llevarte
como estandarte, a
la vista de todos; sin
miedos ni restricciones.

A ti te llevo dentro mío, más
de celestiales lugares tu has
venido, que en vida yo ignoro.

Preguntan y preguntan
¿cual será tu nombre?...
y con asidua temple fui
descifrando cual era.

Hoy, te puedo llamar: Verdad.

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