sábado, 27 de septiembre de 2008

SABER

Me fue necesario llegar a mi pasado,
para desde allí ver lo que jamás habría
pensado. Y en forma me admiré. Porque
Dios me había cambiado la vida del
anochecer al día; mientras mi vida
pasaba sin percatar ese cambio que Él
me preparaba.

Y con tanta incredulidad jamás veía
con verdaderos ojos el caminar de mis
tiempos, al ser olvidado por las
circunstancias.

¡Y ahora cómo hago! Para decirle:
- perdóname por no haber tenido la
suficiente valentía de arriesgarme al
azar, pero no lo hice y Él sabe por qué.

Hoy mientras mi vida pasa a pasos de
gigantes, cada momento de ella lo vivo
diferente; valorándola, pensándola,
agradeciéndole. La veo con los ojos
del alma.

Quién imaginaría ver aquel niño
de rutinaria vida, ese niño, uno
más de todos.
Quién imaginaría esa adolescencia
que tan trágica pasé, entre luchas
con entes y el mismo Ser.

Quién imaginaría que ese Dios, ese que
yo creía estar lejano, se acordó de
mí y me alumbró de ¡tal manera! Que
me despertó de ese sueño, que yo creí
no salir.

No hay comentarios: